El misoprostol es un medicamento que se escucha mucho pero se entiende poco. Es un análogo de la prostaglandina E1, o sea, imita una sustancia que el cuerpo produce solo y que actúa sobre el útero.
Dónde se usa
En ginecología y obstetricia, principalmente para:
- Interrumpir un embarazo, casi siempre junto con mifepristona
- Expulsar restos que quedaron después de un aborto
- Cuando el embarazo se detuvo pero el cuerpo no lo expulsa
- Preparar el cuello del útero antes de un procedimiento
La dosis cambia según la semana de embarazo y el caso. No hay una dosis estándar para todo.
Qué hace en el cuerpo
Dos cosas:
Ablanda el cuello uterino. Reduce el colágeno y deja que entre agua, así se dilata más fácil.
Contrae el útero. Aumenta la frecuencia e intensidad de las contracciones, lo que empuja el contenido hacia afuera.
Cuándo no se puede usar
- Si hay alergia al misoprostol o a las prostaglandinas
- Si se sospecha embarazo ectópico
- Si la persona está embarazada y no se busca interrumpir el embarazo
Los riesgos que hay que conocer
- Rotura uterina: más probable a mayor edad gestacional, y si hubo cesárea o cirugía en el útero antes
- Hemorragia fuerte: el sangrado puede durar varios días y a veces necesita legrado
- Problemas del corazón: poco frecuentes, pero se han visto infartos y caídas de presión graves
- Malformaciones: si se usa en el primer trimestre y el embarazo sigue, el bebé puede nacer con síndrome de Moebius o defectos en brazos y piernas
Por eso en el primer trimestre solo se usa para interrumpir el embarazo, para nada más.
Mezclas peligrosas
- Con oxitocina no se puede; hay que esperar al menos 4 horas
- Puede bajar el efecto de anticoagulantes como el acenocumarol
- Los antiácidos con magnesio empeoran la diarrea
En pocas palabras
El misoprostol sirve, pero no es un dulce. Usarlo por cuenta propia puede terminar en rotura del útero, sangrado grave, infección o algo peor. Siempre tiene que haber un médico detrás de la decisión.